Almacenes temporales de residuos peligrosos

Almacenes temporales de residuos peligrosos

En las actividades que se realizan en toda industria es común que se generen residuos. Algunas veces material de residuo tiene características como ser explosivo, inflamable, ecotóxico, cancerígeno, infeccioso, corrosivo etc. que lo convierten en un residuo peligroso.

 

El tratamiento de residuos peligrosos que pueden ser especialmente perjudiciales para la salud y el medio ambiente es muy exigente y específico. Las empresas que generan este tipo de residuos deben conocer cuál es el tratamiento que se debe hacer de ellos. 

 

Hay que separar los residuos identificados como peligrosos del resto como primer paso para evitar la contaminación. Los recipientes donde se almacenan estos residuos deben ser los adecuados, ya que son especiales para este fin. Deben evitar cualquier derrame o pérdida del contenido y de materiales que no se deterioren por la naturaleza de los residuos que van a contener. Cuando se trata de residuos líquidos, no se pueden emplear recipientes sin tapa, o que de tenerla se encuentre en mal estado. Deben ser sólidos y resistentes para que puedan ser manipulados sin recibir daños.

 

Señalización

Se deben señalar o etiquetar para evitar confusiones y especificar las características de dicho residuo peligroso con datos como:

 

  • Fecha de comienzo del almacenaje.
  • Nombre, dirección y teléfono del productor.
  • La naturaleza del residuo.
  • Estar adecuadamente codificado.
  • Etiqueta sobre el envase, tamaño mínimo 10×10 cm. No será necesaria si las especificaciones están sobre el envase ya marcadas de manera clara.

 

En el tiempo que transcurre entre el momento en que se generan los residuos hasta el momento en que es entregado a un gestor autorizado, se requiere de almacenes temporales. El periodo de tiempo máximo que pueden durar almacenados este tipo de materiales según la normatividad mexicana es de seis meses.

 

Los almacenes temporales de residuos peligrosos deben ser inspeccionados con regularidad, por lo menos una vez a la semana. Deben estar separados de las áreas de producción. También debe estar el área debidamente señalada indicando la peligrosidad. No se deben estribar más de tres tambores en forma vertical. El personal debe tener un plan de acción en caso de fugas o derrames.

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